Un Príncipito de 75 años

Este viernes El Principito cumple 75 años. Se publicó el 6 de abril de 1943 en Estados Unidos. Su autor, Antoine de Saint-Exupéry, aprovechó para escribirlo durante una estancia prolongada en Nueva York, donde se exilió tras la invasión de Francia por los alemanes, en la Segunda Guerra Mundial.

El libro se ha traducido a más de 200 lenguas y se considera, junto con ‘Historia de dos ciudades’, de Dickens, la obra literaria más vendida.

¿Es o no, un libro para niños? Esa es la pregunta que siempre nos hacemos los adultos. La respuesta nos la dan los mismos niños y niñas cuando lo han leído, a unos les gusta y otros no lo entienden.

 

Cada lector saca sus propias interpretaciones. ¡Para muestra,  un botón!. Lo vemos en nuestro concurso de marcapáginas: Unos le ponen corona a El Principito, otros dibujan ‘gafas infantiles para adultos miopes’ o le sitúan en su casa.

¡Excelentes trabajos!

Para entender este libro los adultos han ido creando una serie de claves, algunos lo han interpretado como un libro iniciático, con un mensaje oculto y cifrado. ¡No es para tanto!

Una primer cosa a tener en cuenta es que, Antoine de Saint-Exupéry  creó un libro que deja al descubierto los defectos de los adultos desde la mirada de un niño.

El desierto y el piloto: Hay que saber que el autor era piloto de aviones y en 1935, la avioneta en la que volaba se estrella en Libia, en pleno desierto del Sáhara. Sin apenas agua ni provisiones, Saint-Exupéry y su acompañante fueron rescatados cuando ya se encontraban prácticamente deshidratados y padeciendo alucinaciones.

La rosa, su amor, tan caprichosa y por la cual El Principito inicia su viaje: Hay quienes ven en esta metáfora el amor de Saint-Exupéry por Consuelo Suncín, la mujer con la que se casó en 1931 y con la que vivió una tormentosa relación, plagada de separaciones y reencuentros a lo largo de los años.

Los dibujos, el autor dibujaba desde niño y el principito, con su pelo rubio y su larga bufanda, era un personaje recurrente en sus bocetos. Su amiga en la ciudad de Nueva York, Silvia Hamilton, le sugirió que lo utilizara en un libro para niños, y usó a el perro de Silvia como modelo para la oveja.

Saint-Exupéry compró un cuaderno de papel cebolla y trabajó en los dibujos, algunos en acuarela y  en los textos, manuscritos a lápiz. Se conservan 15 versiones de pruebas y bocetos diferentes hasta que el autor dio con el libro definitivo y con la frase más famosa del libro: “lo esencial es invisible a los ojos”.

¡Hay que leerlo, compartirlo y …disfrutarlo!

Pulsa para ver un pdf con los libros y los audiovisuales de la Sala Infantil sobre este libro.

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