La grúa

Como la ciudad crecía sin parar y como en la estación de mercancías ya no había espacio para tantas cajas y tanto carbón y tantas vacas y tantos cerdos, el alcalde, el secretario del ayuntamiento y los doce concejales decidieron construir en las afueras de la ciudad una grúa de carga.
Lo primero que hicieron fue dar instrucciones y un metro a un motorista. Su misión consistía en recorrer todas las grandes ciudades del país y comprobar cuánto medían las grúas más altas de los puertos y las estaciones.
El motorista volvió y dijo:
–¡Cuarenta y ocho metros!

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Así empieza esta novela del autor alemán Reiner Zimnik que la editorial Kalandraka recupera bajo la aparente ingenuidad de un hombre encaramado a una grúa mientras pasan los años sin querer bajar. Traslada al lector reflexiones profundas y sinceras sobre el funcionamiento de una sociedad tan absurda como la situación que se narra. Hay autores que parece que optan por dirigirse a un lector infantil porque necesitan emplear un lenguaje sencillo para expresarse. Deciden acudir al cuento y a los recursos que proporciona el universo de los libros para niños, como la ilustración, para conseguir que sus historias tengan un punto de transparencia y claridad, necesario para entenderlas porque no son simples.

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Zimnik pertenece a este grupo de autores que, publicando en colecciones infantiles, sus libros contienen una gran densidad filosófica. Pero es un narrador tan sabio que consigue que el mismo libro pueda resultar espontáneo para un lector inicial, y profundo para un lector que pretenda ir más allá. Eso tienen las parábolas: resultan ejemplos en apariencia sencillos para plantear algo de más calado. Este libro cuenta la historia de un hombre que se sube a trabajar a una grúa porque es lo que más le gusta hacer en el mundo y desde allí contempla y participa en el devenir de la vida y experimenta la amistad y el miedo, la guerra y la pérdida.

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Y también vive aventuras emocionantes con piratas, tiburones y águilas. El libro parece no decir mucho más, pero late en cada línea una mirada comprensiva hacia la humanidad y hacia la naturaleza, sus palabras tienen un afán de belleza y de permanencia. Un libro entretenido y hondo.

                                                                                                               Fuente: Club Kiriko

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Esta novela puedes encontrarla en nuestra Sección en :

J ZIM gru

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